El honor, sentimiento muy arraigado en la sociedad española del siglo XVII. Cuando el honor quedaba manchado por una ofensa, debía ser lavado incluso con la sangre. Este honor no era sólo patrimonio de la nobleza, sino que también los villanos luchaban por mantenerlo intacto.
La religión, tema muy tratado por los dramaturgos barrocos. Se cuestionan temas teológicos, siendo el más frecuente el de la Eucaristía, que dio origen a los Autos Sacramentales. Son obras de un solo acto en verso, con personajes alegóricos como el vicio, la mentira, el pecado...
La tradición nacional es otro de los temas llevados a escena: canciones populares que sirven de inspiración para crear comedias; temas de historia de España, de nuestra tradición nacional, así como una gran variedad de asuntos caballerescos, pastoriles y mitológicos.
En las obras dramáticas del Barroco se repiten con más frecuencia tres tipos de personajes: El galán, hombre apuesto y valeroso, portador de valores nobles como la valentía, hidalguía, audacia... La dama, de singular belleza, noble y con altos sentimientos amorosos. El gracioso, criado del galán, consejero de su amo y amante del buen comer.
